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fuente:  diario la república

Las formas cuentan: construir confianza y seguridad a través de las propuestas

Publicado: 2016-01-10

Por Martín Cavero 

Sociólogo - Columnista invitado 


Hace un par de semanas comentaba a amigos lo extrañado y decepcionado que estaba por la poca comunicación política y débil en contenido que ofrecía la campaña electoral del Frente Amplio. Hasta ese entonces, la campaña había girado en torno a avisos publicitarios con pocas propuestas concretas y un programa político (más abstracto que concreto) que se tornaba duro de procesar. En general, ambos medios son poco útiles para generar adhesiones, identificación o siquiera un mínimo de interés en los sectores populares y de clase media lejanos al ámbito de izquierda.

Una campaña política necesita ponerle rostro a las propuestas políticas: decir a quiénes beneficiará y cómo, con qué tipo de medidas concretas y precisas, señalando cómo eso mejorará su vida. Eso abre el camino para conectar con ciertos grupos clave y permite dar seguridad de que la agrupación política está pensando seriamente en cómo mejorar la vida de las personas. Todavía se está lejos de eso.

Un programa político compuesto por principios abstractos y medidas generales, divididas temáticamente, bien puede que genere cierta identificación interna a quienes están acostumbrados a esos códigos; pero difícilmente logra comunicar, generar adhesión o interés y menos movilizar a gente fuera de esos “marcos programáticos” o que desconfía de esos “lenguajes abstractos”.

Exagero el punto, pero es importante para advertir la necesidad de un giro completo en cómo se piensa comunicar y construir un programa de propuestas que permita “atraer” a personas lejanas de los círculos reducidos de izquierda. Este trabajo no es menor, baste recordar que la izquierda fracasó en el Perú, perdió la batalla cultural y política. Ser de izquierda no es un “activo”, es una lucha constante por revalorar su sentido, señalar que tiene un valor positivo antes que negativo. En suma, el reto de comunicar y movilizar no es menor.

Si pensamos en el Perú y no en los círculos reducidos de izquierda, rápidamente se advierte que poco se gana con plataformas negativas: no a la minería, no al neoliberalismo, no al capitalismo, etc. Una plataforma de negación bien puede evidenciar la ausencia de propuestas, de afirmaciones que implican medidas concretas y realizables progresivamente. Así, en lugar de señalar principios generales y desde allí bajar hacia medidas concretas, elegiría priorizar un camino inverso: de lo concreto a lo general, poniéndole rostro a las propuestas.

Esto implica escuchar e identificar los problemas concretos compartidos [sea de los microempresarios, de los pueblos "jóvenes", de los pequeños agricultores] y desde allí construir el conjunto de cambios necesarios en materia legal, económica y política para responder a aquellas demandas prioritarias; evaluando aquello que puede responderse con impacto rápido (en el corto plazo) y aquello que implica medidas de más largo aliento (impacto en el largo plazo).

De un discurso que reivindica la negación (no a la minería, no al neoliberalismo, etc.) o que “lucha contra” (la corrupción, la desigualdad), conviene movilizar un discurso propositivo: se apuesta por tal afirmación, con tales cambios concretos y realizables, y con tales impactos deseables para tales grupos de población. Es un cambio esencial en términos comunicativos.

Esto llevaría a una serie de propuestas-claves bien sustentadas que marcarían la diferencia frente a los demás partidos políticos, en donde el contenido en materia de propuestas es casi nulo. A riesgo de sonar repetitivo, se trata de que en lugar de hablar de "programa económico", se elaboren propuestas con rostro [a quiénes beneficiará], sustento [cómo los beneficiará] y claridad [mediante qué cambios se logrará este impacto]. Pongo un ejemplo al paso.

En tiempos de "desaceleración económica" urgirá la preocupación por el empleo. Pensando en la relación trabajadores y pequeñas-medianas-grandes empresas se pueden plantear propuestas generales y luego más particulares [en la medida de lo posible]:

1. Fortalecimiento del derecho sindical, tanto en…

a. Materia legal [qué cambios legales puntuales necesitan realizarse, incluyendo los regímenes especiales].

b. Fiscalización para que se respete lo legalmente establecido [invertir más en la SUNAFIL, tanto en calidad como en cantidad de profesionales], de modo que se supervise de forma efectiva qué empresas incurren en prácticas anti-sindicales y el no cumplimiento de derechos laborales.

c. Una ley especial que permita la creación de un ámbito especial judicial que dirima con eficacia e independencia las denuncias, lo cual permita atacar la corriente salida de las empresas de "judicializar" sus denuncias, llevando a que finalmente sus incumplimientos queden sin sanción ejemplar.

d. Promoción de los sindicatos, fortaleciendo una unidad estatal de información y capacitación laboral.

e. Reducir el número de contratos a tiempo parcial (tanto en el Estado como en el sector privado), mediante una ley y su reglamentación efectiva que tome en cuenta una diferenciación según el sector productivo [industria no es lo mismo que servicios]

2. Mejora en la calidad de vida

a. Reducción de la jornada máxima laboral [lo cual permite mayor creación de empleos] de 48 horas a 40 horas.

b. Aumento del salario mínimo [de 750 soles a 1000 soles] según nivel de productividad de la empresa. Estos ingresos nuevos dinamizan la economía interna, exigiendo la demanda de más servicios y productos.

…. Momento de hacer un alto, pues creo que ha quedado ejemplificado mi punto.

El contenido específico de mi ejemplo no es relevante (no soy especialista en el tema y estoy seguro que muchos otros podrán hacerlo muchísimo mejor), lo relevante es mostrar el modo de construir estas propuestas con rostro [a quién beneficiará], efectivas [cómo beneficiarán a este grupo] y bien sustentadas [indicando qué leyes deben cambiarse en concreto, qué cambios organizativos deben y pueden realizarse en el Estado, etc.].

Quizás, con algo de esto, se pueda ganar en:

(a) Más y mejor contenido en los debates de qué sociedad queremos construir y con qué recursos políticos y técnicos podemos dirigirnos hacia ese camino. Será una necesaria manera de exigir a los otros candidatos mayor seriedad en la discusión política.

(b) Reflexionar mejor cómo se puede reducir la profunda brecha entre los "dialectos" (formas de pensar/hablar) de los círculos de izquierda y los "dialectos" variados que existen en el país, y más aún en el Perú profundo y popular.

Pero hay un tema central adicional. Se requiere una estrategia astuta y didáctica para comunicar las propuestas. Una vez realizado el listado temático, corresponde:

1. Elegir resaltar tus propuestas en los temas que más preocupan a ciertos grupos de población [sean mayorías o minorías, con los cuales se quiere crear un lazo de confianza y una agenda de cambio].

2. Presentarlos bajo formatos “didácticos”. Para ello, bien pueden servir como referencia las presentaciones usadas en España (de hecho, podrán deducir que la usé como referencia para la elaboración de mi ejemplificación sobre el empleo):

http://www.expansion.com/2015/02/19/economia/1424365293.html

Una cuestión última. Los detalles, los gestos y mensajes simbólicos son centrales detrás de cada propuesta.

En un país que desconfía tanto del Estado, las propuestas de ampliar la acción estatal deben ir acompañadas de un mensaje claro: para reducir la desigualdad, para emparejar la cancha entre quienes tienen más riqueza, oportunidades de trabajo y educativas, se necesita de un mejor Estado: más capaz, más eficaz y más sensible a las demandas sociales, como ocurre en otras partes del mundo. La construcción de este Estado es posible y deseable. No se trata de liquidar el Estado, se trata precisamente de mejorarlo.

Por ello, es necesario demostrar y convencer bajo qué condiciones un Estado o ciertos organismos estatales pueden funcionar realmente bien para el beneficio de los peruanos. No es intervencionismo ni autoritarismo, es fortalecer organismos estatales a nivel profesional y operativo, con independencia [frente a manejos partidarios] y en vínculo con instituciones de conocimiento y organizaciones sociales. Son con estas construcciones estatales que se pueden encontrar medidas útiles y básicas para problemas-clave en el país.

El discurso del “emprendedor” debe ser tomado en serio: los ejemplos exitosos ocultan una gran mayoría que no logra esta meta empresarial y experimenta múltiples sufrimientos. La tarea del Estado es facilitar los emprendimientos de esta gran mayoría o facilitar su entrada al mercado laboral en condiciones decentes. Si para este último punto es necesario mejorar los derechos laborales, para el primero corresponde referirse a una política coherente de apoyo al micro-empresario. Y aquí paso a mi segundo ejemplo.

En las microempresas [más del 90% de empresas peruanas son microempresas] reposa una de las mayores fuentes de empleo. Para este grupo variado, se pueden plantear propuestas generales y luego más particulares [en la medida de lo posible] para que mejoren su economía y en la medida que se formalicen, también mejoren las condiciones laborales de sus trabajadores:

1. Crear una política de apoyo a la micro-empresa, mediante paquetes de micro-crédito a tasas preferenciales otorgadas por el Estado

2. Si esto fuera así, especificar mediante qué organización estatal. Sea un banco especial "para la micro-empresa" o el fortalecimiento general de la banca nacional. Para ambos casos, se necesita una propuesta técnica y política de manejo independiente de este órgano financiero que asegure su calidad profesional para objetivos de corte público. Este punto es central: Es con ciertos candados legales y de fiscalización que pueden crearse las condiciones para que ciertas construcciones estatales operen efectivamente, lejos de manipulaciones partidarias y de usos corruptos.

Pero dado el grito anti-estatal de muchos personajes mediáticos, es necesario sustentar este ‘aumento del Estado’. La clave es reducir la desigualdad, esta vez al interior del mundo empresarial: reducir la disparidad en términos de préstamos [los bancos suelen ofrecer tasas de crédito más altas a las pequeñas empresas que a las grandes], al menos.

3. Fortalecer medidas de apoyo técnico-productivo, a través de mayor inversión en las CITEs [tanto en maquinaria como en personal]. Corresponde especificar por qué hasta ahora es insuficiente el trabajo de las CITEs.

4. Revisar qué cambios legales puntuales-clave son necesarios del régimen especial de micro-empresas, o en su defecto, revisar qué de esas leyes no están siendo cumplidas [sea por falta de mecanismos de apoyo o de monitoreo estatal].

Hago un alto de nuevo. Espero haber dejado claro mi punto. Concluyo con otra virtud del modo de construir estas propuestas con rostro: no solo necesitan referirse a grupos concretos, pueden y necesitan construirse y renovar agendas de cambio con estos grupos concretos. Para el primer ejemplo, están los diversos sindicatos de trabajadores [no solo los gremios nacionales venidos a menos, sino también sindicatos por empresa] y en el segundo caso, las asociaciones de micro y pequeños empresarios que existen en cada región peruana.

Otros grupos clave pueden ser los pequeños agricultores (de ciertas regiones, vinculados a ciertos tipos de productos), las comunidades nativas, las rondas campesinas, comerciantes de mercados populares, los pensionistas (mediante la renovación de la ONP y un control más claro del sector privado que administra las pensiones peruanas), etc.

Son estas propuestas con rostro las que después pueden movilizarse en los discursos políticos y electorales. No tengo dudas de que mi planteamiento no es novedoso (en muchas partes del mundo esto ya se realiza y muchas personas del Frente Amplio seguramente han avanzado en esta línea). Lo importante es que se gane claridad y reflexión sobre las mejores formas de “comunicar” a un país lejano y desconfiado de la izquierda.

La izquierda debe des-centrarse de sus discursos comunes, de sus círculos conocidos y de sus lenguajes exclusivos. Abrir/romper el pensamiento y nuestro sentido común, es la posibilidad de conectar con los demás, nuestros semejantes tan distintos. De otro modo, la izquierda recorrerá los círculos cerrados de conocidos, habitando un universo paralelo al peruano, rellenando sus frustraciones con reclamos a un Perú que no supo entenderlos. El camino es el inverso: abrirse a un Perú complejo, comprenderlo y aprender a comunicarse con los variados mundos peruanos. En una frase: peruanizar la izquierda. ¿Por qué no empezar con mejorar la forma de presentar nuestras propuestas?


Pd: No soy militante de izquierda, desconfío mucho de quienes señalándose de izquierda se auto-proclaman portavoces de un pueblo, me hostiga reconocer el germen caudillista que he visto difuminado en diversas agrupaciones políticas en el país [y también en la izquierda] y me desagrada particularmente la soberbia de diversos intelectuales de izquierda que asumen tener la Verdad. Creo, sin embargo, que la construcción de un frente amplio abre espacio para gente valorable que de forma auténtica y humilde, lucha para reducir las desigualdades sociales en el país y para que no se apague la llama de indignación frente a la política sucia que reina actualmente.

Ojalá que la construcción partidaria se mantenga y rompa con la idea tan burocratizada, jerárquica y utilitaria que solemos tener de los partidos políticos. Que abra la esperanza para pensar que la solidaridad, compañerismo y sensibilidad puedan comandar los partidos políticos, tanto en sus relaciones internas como externas. El peor enemigo que para mí tiene la izquierda, no es una derecha maltrecha, sino el enemigo interno: los egoísmos, la egolatría y la ambición de poder. Ojalá, entonces, que sea la sensibilidad la que comande la inteligencia.


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